jueves, 17 de mayo de 2012

CURIOSIDADES SALMANTINAS II

DE LAS HISTORIAS OCURRIDAS EN LA PLAZA MAYOR Y DE SUS MEDALLONES.

La Plaza Mayor siempre ha servido a los intereses de sus gobernantes para entretener y congregar a los salmantinos, en ella se han celebrado todo tipo de espectáculos, pero en otras épocas la plaza también dio servicio a otros intereses tanto políticos como religiosos. Pero hubo una época en la que la justicia la utilizó como altavoz de sus propósitos y la convirtió en su patíbulo particular.
Fueron tiempos pretéritos en los que los vecinos de la ciudad y los forasteros, se congregaban en ella para ser testigos de lo que los cronistas tardarían días en divulgar, estas ejecuciones servían tanto para repartir justicia como para dar ejemplo a quienes quisieran perturbar la tranquilidad de sus conciudadanos. Y en otras fueron los ciudadanos que por mor de las circunstancias pusieron por delante de los intereses de sus gobernantes los suyos particulares.

El 11 de enero de 1802 se dio muerte  a 16  integrantes de la cuadrilla del temido bandolero "Chafandín", que había sido asesinado junto con su lugarteniente "El Pollo" por miembros de su propia partida poco antes de ser apresados. Esta partida de malhechores habia provocado durante un tiempo el terror en las provincias de Salamanca, Zamora y Valladolid.
Para tal ocasión se instalaron en  la Plaza Mayor cinco horcas y un garrote con sus correspondientes tablados, he hicieron venir desde Valladolid a dos verdugos, padre e hijo, que cobraron 3.800 reales por realizar los ajusticiamientos, dos el padre, ocho el hijo y los restantes fueron ajusticiados por el verdugo de la ciudad. 
Para guardar el orden en la ciudad y custodiar a los detenidos, que pasaron las horas previas a su ejecución en la cárcel, (donde posteriormente estaría emplazado el Gran Hotel, hoy Plaza del Poeta Iglesias) se hizo venir al primer Batallón de Voluntarios de Barcelona y a la primera Compañia del Provincial de Salamanca.
Tras la ejecución llevada a cabo ese 11 de enero, en el que ni el frío ni la gran nevada que cayó en la capital y en el que la mitad de la población presenció tan dantesco espectáculo,  los cadáveres de dos de los desdichados bandidos, Roque Huidogro, alias el Crivero y Joseph Becerro, alias el Madrilejo fueron descuartizados y sus restos junto con sus campañero fueron enterrados en la cercana Iglesia de San Martín. Las cabezas que fueron separadas de los cuerpos o de lo que quedara, fueron expuestas en la Puerta Zamora la del segundo y en el Puente Romano la del primero.
Ajusticiamiento por Garrote Vil.




Tras la expulsión de España de los ejércitos franceses y con la llegada al trono de Fernando VII (conocido como el rey felón), promulga en Valencia un manifiesto en el que restablecía en toda su plenitud el régimen absolutista, y declarando nula a todos los efectos la Constitución de Cádiz de 1812. Al ser conocida la noticia una muchedumbre enardecida se precipita por las calles y plazas de Salamanca gritando como si una sola voz fuera, vivas al Rey y mueras a los afrancesados y a la constitución.
Cuando esta marea humana llega a la Plaza Mayor, varios osados son jaleados por los congregados mientras suben al balcón del ayuntamiento y arrancan y destrozan la placa de la constitución que había sido puesta en tan preferente ubicación el  1 de agosto de 1812, después de que hubieran sido expulsados de la ciudad los ejércitos franceses y se hubiera instaurado en toda la nación la Constitución Monárquica, en ella rezaba:

La Constitución política de la Monarquía española: restituye al Pueblo sus derechos y consolida el imperio de las leyes  y afirma el Trono Real.

Después la tumultuosa muchedumbre se dirige  entre el repiqueteo de campanas de algunas iglesias de la capital hasta el reloj de la iglesia de San Martín y lo hacen sonar hasta que lo destrozan. Posteriormente después de colocar en el mismo lugar que ocupo la lápida destruida un retrato de Fernando VII y al grito de ¡mueran los traidores!, gran parte de los congregados se dieron al pillaje y saqueos en las viviendas y negocios de los partidarios de los liberales.






Existe un medallón en la Plaza Mayor, junto al arco que da salida a la Plaza del Corrillo, en el Pabellón de Petrineros, en el que no figura talla alguna. Lo que los viajeros desconocen es que este medallón que antaño albergaba la figura de un notable español, fue destrozado el 22 de marzo de 1808 durante las algaradas que los estudiantes salmantinos provocaron después de su destitución tras el Motín de Aranjuez, cuatro dias antes.
En él figuraba la efigie del Príncipe de la Paz, Manuel Godoy, noble y político español.
Esta enardecida turbamulta de estudiantes pidió al Gobernador Marques de Zayas que fuera destrozado el busto que en él estaba tallado, por lo que se hizo llegar a un picapedrero para que  borrase la figura que en el había.
Restos del medallón de Godoy



También podemos contemplar en el Pabellón Real, el medallón del único Rey completamente salmantino, nos referimos a Alfonso XI de Castilla, "El justiciero", nacido el 13 de agosto de 1311 y muerto víctima de la peste negra el 16 de marzo de 1350 en Gibralta. Creo para Salamanca el cargo de corregidor para controlar desde la corte la autonomía de los poderes locales.

Alfonso XI "El Justiciero"

El primer rey de la dinastía de los Borbones en España, está representado en tres medallones de la Plaza Mayor, estamos hablamos de Felipe V. En el primero de ellos, y que está en el arco central del Pabellón Real, por haber autorizado la construcción de la Plaza Mayor, y en otros dos por cada uno de sus reinados, el primero durante los años 1700 a 1724 y el segundo tras la abdicación de su hijo Luis de 1724 a 1746.


  • Historia de Salamanca. Manuel Villar y Macias
  • Antonio Gómez Gómez. Cronista oficial de la Villa de Cantalpino.
  • Salamanca desconocida. Juan Álvarez Villar.  
     

2 comentarios :

  1. Gracias, la unica página que me ha servido para hacer un trabajo sobre repercusiones del motin de aranjuez en salamanca

    ResponderEliminar