miércoles, 29 de febrero de 2012

Leyendas salmantinas




LA CUEVA DE SALAMANCA                                                                                                         

La Cueva de Salamanca es un enclave legendario, aunque poco conocido, de la ciudad de Salamanca. Según la narra la tradición popular, en ella impartía clases el mismísimo Diablo. Dicha cueva se corresponde con lo que fue la cripta de la ahora inexistente iglesia de San Cebrián.

La tradición popular, asignó pronto la labor docente a Asmodeo o algún otro demonio, que durante siete años, amparado por la oscuridad de la noche, impartía clase de adivinación y de otras artes tenebrosas a siete alumnos. Terminada la carrera, se echaba a sorteo y el menos afortunado quedaba en manos del Demonio.  Entre los estudiantes se encontraba el ilustre Marqués de Villena que, al resultar perdedor, fue encerrado en la  cueva como castigo. Cuenta la leyenda que hizo un pacto con el diablo para recuperar su libertad a cambio de su alma. Pero lo cierto es que el Marqués, transcurrido un tiempo, se pudo escapar cuando el diablo se dejó la puerta abierta de la cueva.

Cueva de Salamanca.


 
LA CASA DE LAS MUERTES                                                                                                        

La Casa de las Muertes es llamada así por las calaveras que adornan y protegen su fachada. En una ocasión en que se reformó el edificio, las calaveras se redondearon y se convirtieron en bolas, pero permaneció tan tétrica denominación y ello fue motivo suficiente para que la imaginación popular inventara una leyenda que corrió durante muchos años. Según ella, el nombre le venía dado porque en la casa fue encontrada muerta una mujer sin que nadie se explicara cómo había ocurrido la desgracia.La maldición pesaba sobre la casa y según contaba, todo aquel que viviera en ella moriría. Esto dio lugar a que permaneciera vacía durante mucho tiempo y a que la gente al pasar ante ella bajara misteriosamente la voz y se presignara.
Actualmente las esferas se han vuelto a esculpir como calaveras aunque de menor tamaño que las originales.

Casa de la Muertes




CALLE TENTENECIO                                                                                                                    

Dice la leyenda, que una de las veces en las que caminaba por esta calle San Juan de Sahagún, se adentró por ella un toro enorme que se había escapado de un mercado cercano y corría embistiendo todo lo que encontraba en su camino. San Juan al ver el peligro que corría la gente que por la zona se hallaba, se plantó frente a él y le gritó «¡Tente, necio!» parándose el morlaco mánsamente al llegar este a su altura.

Calle Tentenecio



LEYENDA DEL POZO AMARILLO                                                                                                  

En cierta ocasión, paseaba San Juan de Sahagún por la calle hoy denominada “Pozo amarillo” cuando observó que varias personas se arremolinaban en torno a un pozo en el que había caído un niño. Tras varios intentos infructuosos de sacar al niño del pozo por parte de varios de los presentes, San Juan intenta hacer llegar hasta el niño el cordón de su hábito pero resulta demasiado corto. En ese momento, sube misteriosamente el nivel del agua hasta poner al niño a salvo, asiéndose al cordón que San Juan le había tendido.

Milagro del Pozoamarillo



LEYENDA DEL LUNES DE AGUAS                                                                                               

El Lunes de Aguas es un día muy típico en Salamanca, en el que todo el mundo sale al campo a comer el hornazo (empanada de chorizo, lomo y jamón).
Esta costumbre se remonta en el tiempo al S.XVI, momento en el que Felipe II dicta unas normas por las que, durante la cuaresma y Semana Santa, las prostitutas de la ciudad, habían de abandonar Salamanca para salvaguardar la moral y las buenas costumbres cristianas.
Para cumplir con el mandato, cruzaban al otro lado del río y quedaban bajo la custodia de un clérigo, conocido popularmente como el Padre Putas, hasta el lunes siguiente al lunes de Pascua, momento en el que volvían a la ciudad atravesando de nuevo el río en barcas.
La vuelta era motivo de fiesta entre los estudiantes, que se acercaban al río a recibir a las muchachas con bebida y hornazo.
Hoy en día la tradición de salir al campo a comer el Hornazo el Lunes de Aguas es el festejo más esperado y celebrad de la capital salmantina.
Así mismo el personaje del Padre Putas sigue existiendo hoy en día en las celebraciones de la capital y sus barrios, al haber sido inmortalizado en uno de los cabezudos que las recorren persiguiendo a los niños en sus fiestas





LEYENDA DE MARÍA LA BRAVA                                                                                                     

En el S.XV Salamanca estaba dividida en dos bandos que continuamente tenían cruentos enfrentamientos: el de San Benito, compuesto por las familias: Acebedo, Pereira, Anaya, Figueroa, Ribas, Fonseca, Sotomayor, Godínez, Maldonado, Hontiveros  Manzano, Paz y Nieto y el de Santo Tomé, integrado por estas otras familias: Puertocarrero, Monroy, Valdés, Enríquez, Ovalle, Araujo, Varillas, Flores, Montesinos, Valdes, Miranda, Tejeda, Villafuerte y Almaraz.
Los enfrentamientos de estas ilustres familias tuvieron aterrorizada a toda la población, tanto que la Plaza del Corrillo que separaba la zona de influencia de ambos bandos fue más conocida como Plaza de la Yerba al no existir vecino en a ciudad que se atreviera a transitarla por miedo a verse metido en alguna de las refriegas que en ella solían ocurrir.
En un juego de pelota, los dos hijos de María de Monroy, del Bando de Santo Tomé, fueron asesinados por los hermanos Enríquez. Los asesinos, temiendo las consecuencias que pudieran acarrear para ellos estas dos muertes huyeron de la ciudad camino de Portugal. Cuenta la leyenda que Doña María persiguió a los asesinos hasta la ciudad de Viseu, donde los mató y decapitó, volviendo a Salamanca con sus cabezas, para arrojarlas a la tumba de sus hijos. Desde entonces fue conocida como María "la Brava".

Casa de María "La Brava"




LEYENDA DE LA CASA DE LAS CONCHAS                                                                                   

Según se cuenta, bajo una de las conchas de su fachada se encuentra una onza de oro, lo que no tendría nada de raro, puesto que era costumbre en la construcción poner alguna moneda de oro en los cimientos, para atraer la buena suerte sobre el edificio; y según la leyenda aquel que la encuentre se queda con ella.

Casa de las Conchas
 


LEYENDA DE LA MARQUESA DE ALMARZA                                                                             

Esta historia tiene lugar en 1768 cuando la marquesa de Almarza (María Manuela de Moctezuma), es encontrada muerta. En vida, había sido una persona muy caritativa y piadosa con los más necesitados lo que había logrado que fuera mucha la gente que la quisiera y respetara. Cuando la noticia comienza a extenderse por las calles de la ciudad hace que la gente se congregue a las puertas de su palacio. Ante la gran afluencia de salmantinos que imposibilitaba el traslado del féretro hasta la cercana iglesia de San Boal, su marido decide trasladar los restos por un pasadizo secreto que conectaba su palacio con la mencionada iglesia.
Para velar el cuerpo se decide que uno de los sacristanes de la iglesia esté con ella durante la noche. En un momento dado y durante el trascurso del velatorio, dicho sacristán, repara en el anillo que la finada portaba en uno de sus dedos. Como no había testigos y ante la posibilidad de apoderarse de una pieza que una vez vendida le podía reportar un buen pellizco, el escolano decide apoderárselo. Cuando está en dicha acción y ante los movimientos que estaba realizando en la mano de la marquesa para extraer la pieza, la susodicha se incorpora para sorpresa del improvisado ladrón. Los gritos que lanza este hombre al abandonar la sala donde se encontraban, despierta a los criados del marqués, que no pueden creer lo que sus atónitos ojos observan. 
El rumor no tarda en ser conocido en toda la capital.
Como posteriormente se supo, la condesa no había vuelto a la vida después de muerta, si no que había sufrido un ataque de catalépsia que hizo parecer a todos los que la habían asistido tras dicho trance  que verdaderamente había fallecido. Esto la salvó de haber sido enterrada con vida,  en agradecimiento por dicha acción al sacristán le fue otorgada una pensión, que disfrutó el resto de sus días.

Plaza de San Boal.


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