jueves, 17 de mayo de 2012

CURIOSIDADES SALMANTINAS IV.

DE LOS BANDOS Y SUS DISPUTAS                          


Los periodos turbulentos se han sucedido en nuestra ciudad durante tiempo inmemorial, pero uno de los más reseñable fue el de Los Bandos, por lo violento y por su larga duración. En él estuvieron enfrentados los bandos de San Benito o benetinos que se agrupaban entorno a la iglesia de San Benito, que lo formaban las familias Acebedo, Pereira, Anaya, Figueroa, Ribas, Fonseca, Sotomayor, Godínez, Maldonado, Hontiveros  Manzano, Paz y Nieto y  los del bando de Santo Tomé o tomesinos que se  agrupaban bajo la iglesia del mismo nombre formado por las familias: Puertocarrero, Monroy, Valdés, Enríquez, Ovalle, Araujo, Varillas, Flores, Montesinos, Valdes, Miranda, Tejeda, Villafuerte y Almaraz. Eran estas ilustres familias las que se encontraban en disputas por ejercer el poder en la ciudad, hablamos de los siglos XIV y XV. Sus enfrentamientos tuvieron aterrorizada a la población tormesina, tanto que la plaza del Corrillo que separaba las zonas de influencia de cada bando y que la gente no se atrevía a transitar, fue conocida como Plaza de la Yerba. Sus disputas fueron muy enconadas, tanto que durante un juego de pelota en la que estaban inmersos los hijos de dos de estas familias una de ellas, la de los Manzano dieron muerte a los hermanos Enríquez. Los criminales huyeron temiendo las represalias de los partidarios del bando contrario, algo que no se haría esperar. Doña María Rodríguez de Monroy madre de los fallecidos persiguió a los asesinos de sus hijos hasta darles alcance en una posada de la ciudad de Viseu (Portugal). En ella, los partidarios de Doña María prendieron y dieron muerte a estos dos hermano. A su regreso a Salamanca deposito en las tumbas de sus hijos las cabezas de los hermanos Manzano.
No sería hasta años y muertes más tarde cuando se pusiera fin a estos enfrentamientos. Todo se debió a los esfuerzos del padre Juan de Sahagún que consiguió que las familias se avinieran a negociar y firmaran una paz, que trajo consigo la tranquilidad a la ciudad.

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