viernes, 18 de mayo de 2012

Guerra de la Independencia en la ciudad


Firmado el acuerdo de Fontainebleau en el que Francia y España acuerdan tomar y repartirse Portugal, aliado y principal apoyo económico y comercial de Gran Bretaña, las tropas Imperiales francesas comienzan a establecerse en las principales ciudades españolas.
Se inicia de esta velada manera la invasión de la Península Ibérica.
Salamanca por su situación geográfica, se convierte en importante centro de operaciones para la campaña de Portugal, siendo convertida con el paso del tiempo de ciudad de paso a ciudad ocupada. 
Lo más granado de las tropas francesas desfila por las calles de la ciudad, junto con los más selectos mariscales: Masséna, Junot, Soult, Ney, Marmont, Bessières….  
Durante los primeros meses las tropas imperiales se convertirán en amigos y aliados.

Según el acuerdo al que llegaron las dos naciones, España se comprometía a suministrar alimentos y pertrechos a las tropas francesas, siendo esto lo que hizo el ayuntamiento de la capital al pedir en octubre de 1807 que se suministrase entre otras cosas, ropa de cama para las “tropas amigas”. De esta manera se les abren las puertas de la ciudad y de los salmantinos al futuro invasor. 
Madrid 2 de mayo de 1808
Ese clima de amistad que los salmantinos les estaban dispensado, no tarda mucho tiempo en desaparecer, los continuos robos y ultrajes que  los franceses someten a la población ayuda en poco a que ese ambiente de convivencia que había pedido el ayuntamiento meses atrás desaparezca,  más cuando  el viernes 6 de mayo de 1808, el correo trae a la ciudad la noticia de los terribles sucesos ocurridos en la capital del reino el día 2, cosa que causa gran horror entre la población y hace que muchos vecinos ante el temor de que aquí pueda suceder los mismo, clamen venganza contra las tropas enemigas. Los ánimos comienzan a inflamarse y los recelos ya son más que patentes.
No tardan mucho en surgir los primeros enfrentamientos, el 14 de junio de 1808, víspera de Pentecostés, cuando muchos salmantinos cansados ya de tanto atropello cometido por las tropas de paso por la ciudad, llaman a la revuelta, haciendo tocar a rebato la campana del reloj de la iglesia de San Martín (el mismo que ahora figura en la fachada del ayuntamiento), amenazando con matar al Gobernador de la ciudad Marqués de Zayas, al que tildaban de afrancesado que logrará salvar la vida y de su familia, al encontrar refugio de manera providencial, en el Palacio Episcopal. 


Son los ciudadanos los que comienzan a tener consciencia de los momentos que les toca vivir y e inician la formación grupos de vigilancia que rondan por las calles de la capital, llegando el caso de poner a frailes armados a custodiar las diversas puertas de la ciudad, de las que sólo cuatro permanecerán abiertas. Hasta el 16 de enero de 1809 no se volverán a ver por la ciudad a las tropas francesas, cuando un grupo de Dragones se presentan en la Puerta de Zamora, instando al alcalde con esa prepotencia del que se siente superior, a la sumisión de la ciudad. Es el preludio de los que sucederá dos días más tarde cuando mil quinientos franceses al mando del General Montpettit, traspasarán sin resistencia alguna los muros de la ciudad e  instarán  a sus ciudadanos a entregar cuantas armas tengan en su poder bajo rigurosa pena de muerte y a que regresen todos aquellos que hubieran abandonado la ciudad con anterioridad a su llegada bajo pena de confiscación de todos sus bienes. En el mismo contexto, se impuso una fuerte contribución monetaria que debía satisfacerse al día siguiente, bajo oneroso apremio, obligando también a la población salmantina a dar alojamiento a las tropas, esta vez ya si, invasoras. Las tropelías y abusos no se hacen esperar, los soldados confiscan y roban cuanto pueden y se les antoja, la población presa del pánico y sin protección alguna, se deja hacer.

Julian Sánchez "El Charro"
Salamanca se había convertido en ciudad de paso y avituallamiento de los ejércitos franceses, lo que provocará que su número disminuya o aumente según las necesidades en los campos de batalla. Como muestra de desafío y seguramente estando bien informados desde dentro de la ciudad, el 24 de marzo se ve merodear cerca de la Puerta del Río a varios de los lanceros de Don Julián Sánchez “El Charro”, seguramente en uno de esos momentos en los que en la capital el número de alzados era menor y el 2 de agosto una veintena de guerrilleros mandada por el Empecinado hostiga a las pocas tropas francesas que habían quedado en la ciudad, haciéndolas huir hasta el cercano pueblo de Moriscos. 
Durante poco más de una semana del 5 al 13 de agosto y ante la ausencia de tropas francesas, el marqués de Castrofuerte gobierna en la ciudad como  representante del legítimo Gobierno, pero una división al mando del Mariscal Ney, retomará el control el día 14.  
El 18 de octubre tras la sangrienta derrota del ejercito enemigo en la batalla de Tamames, los franceses vuelven a salir de la ciudad, habiendo causado en sólo dos meses más daños que en los siete que permanecieron los anteriores.


Duque del Parque.
Del 25 octubre al 1 de noviembre entran en la ciudad cerca de treinta mil hombres comandados por el duque del Parque, el general Ballesteros y el marques  Castro-Fuerte. Son agasajados por una población entusiasmada, que celebra fiestas y homenajes por todos los rincones de la ciudad, pero esta felicidad se verá truncada cuando se recibe la noticia de la proximidad de las tropas del general francés Kellermann, haciendo que estas tropas españolas salgan de la capital el 5 de noviembre, para evitar ser cercados.  El duque del Parque se lleva consigo enormes cantidades de objetos de plata de conventos, iglesias y Universidad, para ponerlas a salvo de la codicia del enemigo, objetos que nunca regresaron a sus legítimos dueños  y se perdieron para siempre.



Tras la victoria en la batalla de Alba de Tormes, en la que se sostuvo una encarnizada lucha por el dominio del puente de dicha localidad, crucial para las aspiraciones bélicas de ambos bandos el ejercito galo consigue finalmente imponerse derrotando al ejercito español comandado por Del Parque, (28 de noviembre).
La capital salmantina vuelve a estar en manos francesas.


Fuerte de San Vicente.
Con el objeto de dominar el paso del río por el Puente Romano, comienzan en 1810 a fortificarse los cerros de San Vicente, la Merced y San Cayetano, (estos dos últimos se acabarían en 1812) obligando a los salmantinos a realizar dichas obras tanto con dinero como con su esfuerzo físico. Para llevar a cabo estas fortificaciones se derriban casi todas casas y edificios de los terrenos cercanos, para evitar que fueran utilizados como parapetos en su avance por las tropas inglesas, entre ellos el convento de Santa Ana, el de la Penitencia y  el de San Agustín, (donde profanaron hasta las tumbas) y causando graves daños en los conventos y colegios de la Vega, Mostenses, San Jerónimo, Guadalupe, la Merced, San Francisco el Grande, Calatrava y de Clérigos Menores de San Carlos. El 14 de marzo se hace desocupar y derribar las casas que hay en lo que hoy es la Plaza de Anaya, para mejorar la visión que tenía de la Catedral el General Thiebault desde el Colegio de San Bartolomé, hoy Anaya, donde había establecido su cuartel general.
Hasta 1812 no se retomarán la destrucción de edificios emblemáticos para la fortificación de la ciudad por parte de las tropas ocupantes. En marzo hacen demoler el edificio del hospicio, los colegios de los Ángeles, el militar de San Juan, San Patricio, San Pelayo, del Rey, Cuenca, Trilingüe y Oviedo , el Convento de San Agustín y harán lo mismo con lo restos del antiguo Alcázar.
El 16 de junio y ante la proximidad del ejercito ingles a las inmediaciones de la ciudad, y para dificultarles el paso, los franceses incendian las pocas casas que habían dejado en pie en el barrio de los Milagros haciendo lo mismo con otros edificios a los que colocan minas para su destrucción, haciendo que se pierdan para siempre muchos de ellos que eran maravillosas obras de arte y de la cultura española.


Lord Wellintong en la batalla de Salamanca.
Comenzada la toma de la ciudad y una vez traspasado el río por el ejercito inglés son asediados los fuertes construidos en los cerros de la cercanos, que todavía tardarán varios días en capitular, entra el día 17 el General Wellintong en Salamanca y dos días después lo hace don Julián Sánchez. La población sintiéndose libre ya de la opresión a la que había sido sometida durante tres años por el ejercito francés, agasajó con regalos al ejercito liberador. Durante los días posteriores se suceden las escaramuzas con las divisiones mandadas por el general Marmont, hasta que el 27 una vez rendidos y vencidos los tres fuertes de la ciudad decide replegarse hasta Toro y Tordesillas.

En los primeros días de  julio se procede a sacar todo el armamento y munición que hay en los fuertes franceses, para llevarlo a Ciudad Rodrigo. Todo este material se va depositando en una panera que hay en la calle de la Esgrima, paralela a la calle de la Sierpe. Es tanto el material incautado y el reguero de pólvora que se va acumulando por las calles cercanas a su deposito que el día 6 a las siete y media de la mañana se produce una violenta explosión que hace estremecerse a toda la población, al creer que habían sido los franceses en una nueva ofensiva por recuperar la ciudad. Los centenares de fallecidos  por esta explosión son enterrados en las cercanas iglesias de San Benito y San Blas, (muy dañada por efectos de la deflagración), a las desconsoladas viudas les asigna el gobierno una modesta pensión vitalicia.

El día 21 se produce el enfrentamiento de los dos ejércitos en la que será conocida como batalla de Los Arapiles por los franceses y como la batalla de Salamanca por los aliados y que le otorgó por parte de las Cortes a Wellintong  el Toisón de Oro.

El 1 de agosto se publicó solemnemente la Constitución de la monarquía, en un templete colocado en la Plaza Mayor, para lo que la ciudad se vistió con sus mejores galas, y el día 2 juró solemnemente por las autoridades y el pueblo en la Catedral.

Volvieron los franceses a Salamanca en la noche del 15 de noviembre tras la salida de Wellintong hacia Ciudad Rodrigo y Portugal, y esta vez entraron a sangre y fuego. El 16  se hospedó en la ciudad el monarca francés José Bonaparte, hospedándose en el palacio de Almarza, saliendo hacia Madrid el día 23.
Hasta mayo de 1813 estuvieron los franceses realizando su deporte favorito por la capital y los pueblos cercanos, que no era otro que el robo y el pillaje. El día 26 volvieron los ejércitos aliados y los jinetes de Don Julián Sánchez “El Charro”, posicionarse frente a la ciudad y  haciendo huir a las tropas del general Villatte, poniendo fin a la opresión a la que habían sometido las tropas galas a la ciudad de Salamanca.

Durante la estancia del ejercito francés en la capital salmantina, una tercera parte de los tesoros artísticos de la ciudad se perdió para siempre, así como casi todos los colegios, iglesias y mansiones ubicados entre la Universidad y el conocido barrio de Los Milagros, que desapareció casi en su totalidad. La fisionomia de gran parte de la ciudad como un gran nímero de sus calles se perdieron para siempre. Salamanca tardaría aun muchos años en recuperarse de este periodo de tiempo.


  • Historia de Salamanca. Manuel Villar y Macias.
Convento de San Agustín.
Restos del Colegio Cuenca. (junto al Palacio de Congresos)

Colegio San Pelayo, restos en Facultad de Geografía e Historia
Colegio de San Pelayo II

Colegio de San Pelayo III


Restos del Colegio Cuenca. (junto al Palacio de Congresos)

Restos de la Iglesia de San Francisco el Grande.
San Francisco el Grande

Restos del Colegío Trilíngüe.





3 comentarios :

  1. muy interesante y con las fotos nos hacemos una idea clara de dónde estaban todos esos monumentos desaparecidos. Saludos

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  2. Hice un curso de verano en Salamanca en 1985. Creo que me alojé en la residencia de Nuestra Señora de Guadalupe, pero no puedo encontrarlo en el mapa. Parece que hay un nuevo edificio con ese nombre ahora. Tuve que caminar por un barrio con edificios pequeños, a ras del suelo, que parecía muy pobre para llegar a la residencia. Me encantaría ver algunas fotos

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    1. Seguramente te estás refiriendo a la antigua residencia de estudiantes que hubo en tiempos en el cerro de San Vicente. Este edificio se derribó hace ya algunos años y las casa que indicas son las del antiguo barrio de San Vicente y a las que por aquella época poblaban el antiguo barrio chino de la ciudad, una de las zonas más depauperadas de la capital, hoy afortunadamente recuperadas para su tránsito. Fotos pocas te puedo ofrecer, te dejo varios enlaces que es posible que ya hayas visitado donde si que encontrarás algunas imágenes de aquellos años.
      Un saludo.

      http://www.facebook.com/pages/Antiguos-alumnos-del-Colegio-Mayor-Nuestra-Se%C3%B1ora-de-Guadalupe-Salamanca/178066018887114

      http://elsuelodesalamanca.blogspot.com.es/2009/12/san-vicente.html

      http://elsuelodesalamanca.blogspot.com.es/2009/11/los-milagros-y-sus-gentes.html

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