sábado, 5 de enero de 2013

La Muralla III: Las Puertas


Abiertas para facilitar el acceso a la nueva ciudad, las puertas suponían el encuentro entre el campo y la capital. Fueron trece las que llegó a tener este nuevo recinto amurallado, de las que dos de ellas permanecían todavía de la anterior muralla prerromana, la de San Juan del Alcázar y la del Río, también conocida como Puerta de Aníbal. La gran mayoría de ellas tomaron el nombre de las iglesias, parroquias y conventos que había en sus inmediaciones y otras de los caminos que llevaban a ciudades o poblaciones. Según la ciudad fue creciendo en importancia y población se fueron abriendo o construyendo nuevas puertas, todo según las necesidades de la capital.
Plano de la ciudad de Salamanca con su ronda y muralla con sus puertas 1786

La ciudad contaba con cinco accesos en el lado sur.

La puerta los Milagros o de San Lorenzo, debía su nombre a una imagen de la Virgen colocada en una hornacina encima de su arco y a la ermita del mismo nombre que había en las inmediaciones. Junto a esta puerta figuró durante mucho tiempo un rotulo con la leyenda: “Es entrada de poca comodidad”. La iglesia de San Lorenzo por la que también era conocida, y de la que hoy podemos contemplar algunos restos, fue destruida en 1626 durante la Riada de San Policarpo junto con la de la Santa Cruz que también desapareció.

La puerta de San Juan del Alcázar, de pequeñas dimensiones, estaba situada junto al Alcázar que fue derruido en 1469. De pequeñas dimensiones, en comparación con las otras puertas, fue junto con la del Río las dos únicas que facilitaron el acceso a la judería de la ciudad por su lado sur.

La puerta del Río, de Aníbal o de Hércules, la más antigua de la ciudad. Cuenta la leyenda que por ella accedió el general cartaginés cuando se apoderó de la ciudad. Durante la ocupación francesa se pensó en su derribo y en abrir un acceso directo desde el puente hasta la puerta de la Universidad, para evitar el gran desnivel que hay en la zona, pero el proyecto nunca se llegó a iniciar. Frente a ella se levantaban la parroquia de San Gil, y las iglesias de San Hervás y Santiago, que aun permanece en pié y el fonsario de los judíos  El arco de esta puerta desapareció a finales del siglos XIX.

Puerta de Anibal

La puerta de San Pablo o San Polo, junto a la iglesia de las que tomó nombre. Frente a ella se levantaban el convento de las Carmelitas Calzadas, el Colegio de Santa Susana, la ermita de San Lázaro, la capilla de la Orden Tercera del Carmen y el Hospital de Santa María la Blanca donde se trataban los enfermos de sífilis. Anteriormente este hospital había sido el de Santa María de Roncesvalles.

Puerta de San Pablo . (Pérez Villamil 1848)

La puerta Nueva, por ser la más moderna de todas, fue también conocida como la del Sol y en algún momento como de la Vega. Frente a ella estaban el Colegio de Huérfanos, posteriormente Hospital de Dementes (hoy facultad de Educación) y el convento de Nuestra Señora de la Vega. Se tapió en las mismas fechas que la Puerta Falsa, en 1750, después de haber estado desde 1718 cerrada tras la Guerra de Sucesión.



En el este se abrían dos accesos.

La puerta de Santo Tomas, junto a la iglesia del mismo nombre y muy próxima al colegio de Calatrava. En su exterior se encontraban los Conventos de los Mercedarios Descalzos, el de los Jerónimos y el de Jesús de monjas Bernardas, el cementerio de la ermita del Espíritu Santo y el Colegio de Guadalupe.

Puerta de Santo Tomás. - Vargas Aguirre -
La puerta de Sancti Spíritus, anteriormente conocida también como puerta de San Cristóbal, junto a ella ya en el exterior, se encontraban el Convento de San Antonio y la ermita de San Mames.


La zona norte contaba con dos accesos.

La puerta de Toro, ya que de sus inmediaciones partía el camino que llevaba a la ciudad del mismo nombre. Frente a ella se encontraba el Hospital del Amparo, donde se trataban a personas pobres de solemnidad y más tarde a los que sufrían enfermedades contagiosas, siendo devueltos una vez tratados a sus pueblos de origen. En esta puerta se exponían los restos mutilados de los reos ejecutados por delitos atroces. Fue derribada en 1836.

La puerta de Zamora, la más importante de todas. Esta era la puerta donde juraban los monarcas respetar los fueros, privilegios y exenciones de la ciudad antes de entrar por ella. Fue reedificada en 1534 para recibir al emperador Carlos V. Bajo su arco en el interior, figuraba una imagen de San Juan de Sahagún con dos cuadros que representaban diversos pasajes de su vida. En el exterior se encontraban el Convento de San Francisco de Paula o de Mínimos, el de Capuchinos, la ermita de Santa Bárbara y la del Cristo de los Agravios. Fue demolida en demolida en 1855.

Puertas de Zamora y Toro (1570)

En el oeste con otros cinco.

La puerta de Villamayor, con la leyenda de que en ella aparecía una mora hilando un copo de oro en la ventana de su torre, al dar las doce en las noches de San Juan. En su exterior se encontraban los Convento de monjas Carmelitas fundado por Santa Teresa, el del Calvario y la ermita del Cristo de Jerusalén.

Puerta de Villamayor - Vargas Aguirre-
La puerta de San Bernardo, también conocida como puerta de San Francisco, junto al colegio de monjes del Cister de Nuestra Señora de Loreto. El convento del que tomaba nombre fue arruinado en 1810 para colocar por parte de los aliados unas baterías con las que hostigaron el fuerte de San Vicente. El fuego cruzado entre contendientes arruinó toda esa zona y muy notablemente la iglesia de San Francisco. Junto a la puerta, en el interior se encontraba la ermita del Crucero. La puerta fue construida en 1580 y demolida en 1867. Finalizada la Guerra Civil, en la parte inferior del cercano Campo de San Francisco fue erigida en piedra La Cruz de los Caídos, por el bando vencedor.

La puerta de San Hilario o Puerta Falsa, llamada de esta última manera desde 1469, cuando el duque de Alba de Tormes quiso apoderarse de la ciudad penetrando por ella a traición, siendo rechazado por los salmantinos con grandes pérdidas. Por tal motivo la calle que daba acceso a esta puerta acabaría llamándose de los Mártires en homenaje a cuantos en ella perecieron, hoy es la calle Espejo. Permanecería cerrada muchos años, siendo tapiada definitivamente en 1750. Cercana a ella estuvieron los edificios del Monasterio de la Magdalena de las monjas de la Penitencia, el Colegio de los Ángeles, el de los Irlandeses y la parroquia de San Blas.

La puerta de San Vicente, junto al convento del que tomaba nombre. Fue tapiada después de la guerra de la Independencia, al haber quedado el barrio al que daba acceso prácticamente destruido por los combates entre tropas francesas e inglesas. Junto a ella construyeron los franceses el fuerte de San Vicente, muy hostigado durante la contienda.

Antiguo Hospital de Dementes - actual Facultad de Educación -

Las puertas de Zamora, Toro y Sancti Spíritus estaban flanqueadas por torres de planta cuadrada, aunque de esta última existen serias dudas, ya que según el dibujo realizado por Wyngaerden aparece igual que la de Santo Tomas, con el acceso abierto en la propia torre. En la de Villamayor parece ser que las torres eran de base semicircular y el resto carecían de ellas. Muchas de las puertas estaban formadas por arcos apuntados como la del Río, otras, como la de Villamayor y Santo Tomás tenían baja ojiva dentro de un arco altísimo exterior, siendo la de Zamora la que gozaba de un estatus diferente al ser considerada como la entrada principal de la ciudad y la que presentaba junto a su arco ojival, un trabajo artístico más meritorio.

Pero estas puertas aparte de dar acceso a la ciudad, tuvieron también un carácter aduanero y preventivo, ya que se evitaba que todos los productos que debían pagar un tributo para poder ser vendidos dentro de la ciudad, entraran por ellas sin haber sido examinados con celo por parte de los administradores de la rentas provinciales, evitando de esta manera que fueran introducidos aquellos productos sujetos a gravamen sin pagar el canon pertinente.

Grabado de la Puerta del Río 1890
Junto a todos los accesos existían unas casillas o casas de vigilancia para alojar a las personas que se encargaban de este trabajo, pero no resultaba fácil luchar contra el fraude, pues aunque las leyes de la época establecían que estaba prohibido la conducción de genero por las noches, los comerciantes intentando evitar el pago de impuestos introducían sus mercancías antes de que los responsables de esta vigilancia iniciaran su servicio. Por este motivo en 1750 el administrador de rentas que por aquel entonces era el Marqués de la Ensenada, solicitó, al haber comprobado que todas las puertas estaban abiertas en todo momento, que se cerraran por las noches, dejando solamente abiertas las de Zamora que era por donde tenían que pasar todos los géneros sujetos a contribución, Toro, Sancti Spíritus, Santo Tomas, San Pablo, San Bernardo y la del Río.
Pero con todas y con esas, los materiales y sobre todo el vino, del que se obtenía un buen beneficio, siguió siendo introducido de manera ilícita. Esto llevó unos años más tarde a que las de Sancti Spíritus, San Vicente, Villamayor y San Juan del Alcázar tuvieran que ser tapiadas temporalmente.


Imagen de la unión de las "dos murallas", en la que aun se aprecia el acceso por la Puerta de San Pablo
Pero no fueron por el único motivo que estas puertas se cerraron a conveniencia, ya que durante las guerras de Sucesión e Independencia y como medidas defensivas, la mayoría de ellas fueron tapiadas para evitar que las tropas enemigas penetraran en la ciudad, construyéndose puertas de madera para aquellas que eran necesarias para el comercio y el tránsito de personas, siendo cerradas al caer la noche, entre las seis y las nueve, aunque sin descuidar su vigilancia. Desde 1809 con la ocupación francesa hasta su posterior expulsión de la ciudad en 1812, todas las puertas menos la de Zamora y San Pablo fueron tapiadas en algún momento.

Pero como pasaba con la muralla, el estado de ruina y abandono de las puertas era muy considerable, tanto que la gran mayoría tuvieron que ser reconstruidas en alguna ocasión y en otras se pensó incluso en su demolición. Solo el carácter recaudatorio de todas ellas les salvo de tan funesto fin. 
Con la finalización de estos derechos fiscales las puertas al igual que la muralla fueron derruidas una tras otra, algunas incluso lo habían sido con anterioridad al no poder asegurar su integridad.






  • Urbanismo en Salamanca en el siglo XVIII.  Mª Nieves Rupérez Almajano.
  • Salamanca y sus alrededores su pasado, su presente y su futuro. Eleuterío Toribio Andrés.
  • Historia de Salamanca. Manuel Villar y Macias.
  • La Reina del Tormes . Fernando Araujo.
  • Compendio histórico de la ciudad de Salamanca, su antigüedad, la de su Santa Iglesia, su fundación y grandezas, que la ilustran.  Bernardo Dorado.
  • Dibujos salmantinos.   Joaquín Vargas Aguirre

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